Hace ya algunos años, Steven Covey escribió su libro Liderazgo Centrado en Principios. En ese libro, de manera muy resumida, nos hace tomar conciencia de que si un líder no está centrado en principios, no es líder. Se le puede llamar como quiera menos líder.
Su postura es bastante exigente y al final nadie calificaría como tal en este mundo ya que de una u otra manera, todos los seres humanos faltamos a alguno de los principios universales. Como resultado del análisis concluí que el liderazgo es una “lucha incesante por la integridad”. Al menos esta última frase se vuelve más esperanzadora.

Covey diferencia muy claramente “principios” de “valores”. Dice que, los principios son leyes universales, indiscutibles, impersonales y externas a nosotros. Los valores, dice, son la interpretación que le damos a los principios.
Una persona puede valorar un principio y no valorar otro desde la interpretación que le da al mismo.
Ejemplos de valores son: respeto, equidad, justicia, la verdad, la confianza, etc. Los valores están asociados con la cultura y las creencias del medio. Por ejemplo, en una sociedad, la belleza, la imagen, el dinero pueden ser valores muy importantes y superponerse a los principios, por el dinero, la belleza y la imagen o el prestigio una persona puede llegar a faltar a sus valores.

Covey menciona que los líderes centrados en principios tienen las siguientes características: Aprenden continuamente, tienen vocación de servicio, irradian energía positiva, creen en los demás, dirigen sus vidas en forma equilibrada, ven la vida como una aventura, son sinérgicos, se ejercitan para la autorenovación. Fantásticas características. Covey se mantiene en el paradigma de “los rasgos del líder” para definirlo.

En mi trabajo con organizaciones he tenido dificultades para que el modelo de liderazgo centrado en principios haga sentido para los gerentes. No podemos quedarnos en las definiciones desde la racionalidad -la mente- que es uno de los cuatro elementos del ser humano completo, siendo los otros: la emoción, el espíritu y el cuerpo.

De mi entrenamiento como Coach Somático, que trabaja con la integralidad del ser en sus cuatro elementos, aprendí que “las prácticas definen el ser que yo soy”, que “yo soy mis prácticas”. Mis conductas y comportamientos, que se observan en mi corporalidad son las que demuestran el profundo convencimiento que tengo sobre las cosas. Demuestran mis convicciones, mis creencias, mis valores que llevan a que mi cuerpo haga las cosas que hago.

Como resultado de este aprendizaje es que el modelo de liderazgo centrado en principios lo reduzco a la identificación de una lista de conductas elogiables y otras deplorables que en un trabajo metodológico y dinámico los equipos directivos eligen.

En un trabajo con supervisores de una empresa surgieron las siguientes conductas, las mismas que luego son compartidas con el resto de los colaboradores y sirven de base para evaluaciones de liderazgo y de actuación centrada en principios.

Conductas elogiables

  1. Reconocer el buen trabajo de los demás,  dar retroalimentación en privado, brindar confianza, delegar funciones y motivar a sus colaboradores
  2. Controlar sus emociones: no levantar la voz ni insultar en el trabajo
  3. Tomar decisiones efectivas y oportunas
  4. No chismosear ni rajar de los demás
  5. Proponer planes de crecimiento y capacitación para su gente y para sí mismo
  6. Cumplir con lo planeado y con las políticas y procedimientos de la compañía

Conductas deplorables

  1. Apropiarse de las ideas de otros
  2. Retener información importante que pudo haber hecho más efectivo el trabajo del equipo y no informar a los trabajadores de sus beneficios y derechos
  3. Ser desconsiderado, poco empático, ridiculizar a la gente; desquitarse con la gente del trabajo por asuntos personales; ser argollero.
  4. Culpar al personal siendo él/ella responsable ni asumir responsabilidad por sus funciones
  5. Usar recursos de la empresa en beneficio propio (llamadas telefónicas, fotocopias personales, etc.)
  6. Descuidar la seguridad, la salud, la calidad y el ambiente por producir y alcanzar los resultados.

¿Cuáles son los principios que rigen tu organización? ¿Cuáles son las conductas elogiables y deplorables que quieres promover en tu equipo directivo y que ellos promuevan en su gente?

Te dejo con estas dos preguntas para tu reflexión.

Fernando Gil Sanguineti
Presidente de la Asociación Peruana de Coaching
Fundador de Jamming

Share on facebook
Share on linkedin
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on email

Agregue un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *

Entradas recientes

Conversemos

Solicita información








jamming-escuela-coaching-logo

Gracias por tu interés en nuestros programas para Personas. Solicita información sobre nuestros cursos y te responderemos tan pronto sea posible.

También puedes ponerte en contacto con nosotros a través de nuestras redes sociales: