El trabajo en equipo es fundamental en las organizaciones para alcanzar resultados superiores sostenibles. El desarrollo de los equipos tiene tres etapas importantes:

Primera etapa: Lucha interna
Es cuando cada miembro del equipo está interesado en su imagen, en demostrar sus capacidades, en velar por sus propios intereses, alcanzar los resultados aun cuando perjudique a otros miembros del equipo y en trabajar pensando en su jefe o el líder del equipo. En esta etapa muchas veces los resultados del equipo son inferiores a los esperados debido a la lucha interna.

Segunda etapa: Negociación
Los miembros del equipo, algo más maduros, entienden que no deben pelear por alcanzar sus resultados ni interferir en la consecución de sus metas individuales. Recurren a la negociación y la comunicación como habilidades fundamentales para resolver y superar los inconvenientes de la primera etapa.

Tercera etapa: Conciencia de equipo
Luego del aprendizaje, las frustraciones y los avances, el equipo ha aprendido que para alcanzar resultados superiores no sólo no deben pelear ni interferir en alcanzar las metas individuales, sino que cada uno de ellos debe contribuir y apoyar al otro para que alcance sus metas, además de alcanzar las suyas.

La evolución hacia la tercera etapa exige un trabajo muy concienzudo por parte del líder del equipo. Para lograr este desarrollo es recomendable:

1. Generar un espacio de reflexión estratégica
Como una de las necesidades de todo equipo de trabajo es tener un objetivo común, el líder debe generar un espacio de reflexión estratégica. En él se deben identificar aquellos atributos de valor desde la perspectiva del cliente (interno y/o externo) y, en una gráfica de dos ejes, ponderar y comparar cada uno de esos atributos para la empresa y los competidores.

2. Diseñar una nueva propuesta de valor y acciones concretas
Luego de un análisis profundo desde las diferentes perspectivas que le permita al equipo tener un enfoque muy claro de las brechas entre los resultados actuales y los deseados, deben diseñar una nueva propuesta de valor y las acciones pertinentes para los siguientes 12 meses, con la finalidad de promover un posicionamiento de liderazgo para la empresa en el mercado. Este trabajo le permitirá a los miembros del equipo alinearse con un objetivo común.

3. Alinear las competencias del equipo
La pregunta que surge inmediatamente después de este análisis es si el equipo y cada uno de sus miembros tiene el autoconocimiento y las competencias necesarias, individuales y como equipo, para alcanzar las metas y el objetivo común. Para esto es recomendable que se administre alguna prueba de estilos de pensamiento y una evaluación de 360° en las competencias clave para alcanzar los resultados.

4. Planes de mejora
Luego de este espacio de desarrollo, es preciso que el equipo identifique valores compartidos, que éstos se traduzcan en conductas específicas y que cada miembro se autoevalúe y evalúe a los otros miembros del equipo. Posterior a la retroalimentación se debe promover el diseño de planes de mejora individuales. Un análisis de las competencias del equipo como un sistema y el diseño de planes de mejora como equipo son también recomendables.

Para esto se puede implementar la herramienta llamada “Ofertas y Demandas”: qué le ofrece y le demanda el líder a su equipo y el equipo a su líder. Es una comunicación de expectativas, de negociación y de acuerdos por parte de ambos para consolidar el liderazgo en el equipo.

Los equipos de trabajo de alto desempeño se sustentan en relaciones de confianza. Ésta se gesta a partir de la claridad de objetivos, valores y conductas compartidas, de valorar las diferencias y respetar la diversidad, lo que surge del autoconocimiento y del conocimiento de otros. Es fundamental construir un lenguaje común y métodos/espacios de comunicación permanente de índole laboral y personal.

Dar y recibir feedback (reconocimiento y de áreas de mejora) entre los miembros del equipo, y entre ellos y el líder, fortalece el desarrollo de competencias y va adecuando los comportamientos hacia un alineamiento generado por el común acuerdo. Los equipos de alto desempeño no sólo alcanzan resultados extraordinarios. Disfrutan de estar juntos y desarrollan relaciones de amistad que potencian la sinergia en todo sentido. Un líder que promueva este proceso está a niveles superiores de liderazgo y sus resultados deben ser una muestra de ello.

El rol del líder es fundamental en todo este proceso. Y tú, ¿eres un líder de equipo?