En el desempeño de nuestras funciones gerenciales, el desarrollo de nuestro equipo de trabajo es fundamental. Del trabajo en equipo emanan los resultados extraordinarios, la sinergia, la creatividad, la innovación, el desempeño superior, el compromiso, la sana competencia, la confianza, el aprendizaje permanente y la excelencia.

La formación que hemos recibido desde pequeños no ha sido expresamente una que nos haya permitido desarrollar habilidades de trabajo en equipo. Muy por el contrario. Las carpetas en las aulas del colegio estaban en filas, eran individuales en su mayoría. Se premiaba al mejor. Se estimulaba la competencia entre los alumnos y pocas veces la de los equipos. La vida universitaria no dista mucho de la del colegio en ese sentido. Cuando entramos a nuestro primer puesto laboral nos ponen en mesas de trabajo y nos exigen desarrollar esas competencias porque permiten alcanzar resultados superiores, según nos dicen. Cuando llegamos a nuestro primer puesto jefatural entendemos la complejidad de ese proceso de desarrollo.

Los equipos pasan por varias etapas de madurez: de grupo a pseudoequipo, a equipo potencial, a equipo real y finalmente a equipo de alto rendimiento. El arte del liderazgo y de una gerencia talentosa consiste en llevar a tu equipo lo más rápido posible de un grupo a un equipo de alto rendimiento.

Ante este desafío, una de las propuestas más efectivas por lo eficiente y eficaz se llama coaching de equipos. El coaching ejecutivo individual en el puesto de trabajo es aquella actividad que un gerente practica con la finalidad de desarrollar competencias organizacionales en sus reportes directos. Dentro de esas competencias puede estar la de trabajo en equipo. Sin embargo, trabajar en equipo y desarrollar competencias de trabajo en equipo en una persona pueden terminar siendo dos cosas totalmente distintas. El mundo sistémico del trabajo en equipo sólo se entiende y se aprende viviendo una experiencia. Trabajar en equipo y alcanzar resultados pueden ser también dos cosas totalmente diferentes. Trabajar en equipo, aprender de liderazgo, desarrollar competencias para el puesto de trabajo, impactar la cultura de la organización y además alcanzar los resultados organizacionales exigen una metodología muy particular. Esta metodología fue mencionada en mi artículo anterior  y se llama Action Reflection Learning –ARL. Como lo dijimos anteriormente, el ARL es una modalidad de aprendizaje que consiste en ‘aprender en la acción’, con experiencias de casos concretos.
¿Cómo se diferencia el ARL de otras metodologías de aprendizaje?

Al aplicar las técnicas de esta metodología a través del coaching de equipos el gerente se ha convertido en un experto en desarrollo de equipos, en un coach. Con ello logrará obtener resultados superiores en el largo plazo y dar las pautas para que su empresa se convierta en una organización aprendiente y lidere la innovación en el sector.